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Mónica Zalaquett, Diputada UDI por el distrito 20, casada con empresario boliviano y madre de 4 hijos, comprende el sentimiento de nostalgia que golpea a los chilenos cuando residen largo tiempo lejos del país.
Ella vivió casi dos décadas fuera de Chile. “Se suponía que me iba por un año, y me quedé 17 años afuera”, cuenta, recordando el día que dejo Chile y tuvo que enfrentarse con una realidad trágica. “La muerte de mi mamá, que vivía en Bolivia, fue una cosa inesperada, mi papá quedó deshecho y con mi hermana menor. Decidí ir a Bolivia. Y mi vida cambió, porque conocí al hombre con el que estoy casada, hasta ahora”.
¿Qué se extraña de Chile cuando se está lejos? Yo nunca me alejé de Chile. Siempre sentía que vivía partida. Vivía en un país que me acogía, del cual estoy tremendamente agradecida, y donde nacieron tres de mis hijos. Encontré excelentes espacios para educarlos y tengo grandes amistades hasta el día de hoy. Pero, mi vínculo con Chile era más fuerte, era una cosa bien especial. Yo siempre me preguntaba “por qué no puedo cortar con Chile”. Yo venía dos o tres veces en el año. Todos los eneros venía a veranear con mi marido y mis hijos. No sé si era la fuerza de la familia, los buenos amigos. Yo siempre me sentí muy orgullosa de ser chilena y viví plenamente feliz mientras estuve en mi país. Afuera, cada vez que me tocó cantar el Himno Nacional o un “Si vas para Chile” o ver izar la bandera, era algo que me generaba una gran emoción. A la gente que opta por salir yo siempre les digo que, así como no debemos perder nuestra identidad y tener claro de dónde somos, también es importante poner algo de uno para integrarse al país que te acoge. Yo he visto personas que lo pasan muy mal en sus estadías fuera de su país, porque nunca quieren integrarse al país que los recibe. Durante los años que estuve fuera de Chile fue cuando más comida chilena preparaba en mi casa e invitaba a mis amigos a disfrutarla.
¿Cómo se mantienen los vínculos a la distancia? Cuando uno se va de su país vives, emocionalmente, partida. Yo lo vivía. Me acuerdo del matrimonio de mi hermano (Pablo Zalaquett, actual Alcalde de Santiago) donde sólo pude estar para el casamiento civil y no para el religioso. Hubo momentos importantes en la historia de mis seres queridos en que yo no pude estar presente. Creo que el vínculo está en cada uno. Yo por ejemplo, nunca dejé de llamar a un ser querido para su cumpleaños, nunca dejé de mandar una tarjeta de navidad, ya que en ese tiempo no había Internet. Apenas aparecieron las nuevas tecnologías, yo comencé a usar todas las que estaban a mi alcance. Yo daba parte de mi tiempo a eso. Siempre entendí que yo me había ido, pero el resto de mi entorno seguía aquí. Las personas que quieren mantener ese vínculo, tienen que darse tiempo. Es un trabajo, como también es un trabajo transmitírselo a tus hijos.
¿Cómo ha sido regresar al país, dedicarse a la política y ser diputada? Antes de mi regreso, cuando mi hermano Pablo fue alcalde por primera vez el año 2000, yo me vine dos meses y fui su jefa de campaña. Ese fue un punto de inflexión bien importante en mi vida, porque me reencontré con mi país. Visité campamentos, estuve mucho con la gente, me imbuí de los barrios populares. Fue un llamado bien especial, y sentía que si volvía a Chile tenía que devolverle la mano a mi país. Después de esta experiencia comencé a interiorizarme de las políticas públicas, apoyar a candidatos presidenciables de mi línea, me puse a estudiar y el 2003 cuando me vine, volví a ayudar a Pablo de manera voluntaria en la comuna de La Florida. En noviembre de 2008 me llamaron para ver si yo estaba dispuesta a ser candidata a diputada y acepté porque era una suma de cosas vividas. Estoy agradecida de las personas que confiaron en mí y me dieron su voto. Hoy estoy, totalmente, dedicada a mi trabajo como diputada que se divide en el trabajo territorial y el legislativo.
¿Cuál es su opinión respecto al voto desde el exterior? Yo estoy de acuerdo. Creo, primero que nada, que la inscripción debiese ser automática. La mayoría de los países lo tienen instaurado. No debiera existir un trámite para inscribirnos, porque eso dificulta y aleja a muchas personas a no hacerlo. Creo que los chilenos que viven en el exterior debiesen tener derecho a voto, eso sí, aquellos chilenos que tengan algún vínculo con Chile.
¿Cómo definirías ese vínculo? Por ejemplo, hay miles de chilenos que se van por trabajo, pero siempre con la idea de volver porque acá dejaron su casa y tienen algo que los ata a Chile. Hay otros que se van a estudiar por un determinado tiempo y viviendo fuera de Chile ¿por qué no van a poder votar? Pero, sí donde creo que hay que ser cuidadoso es con esos chilenos que tiene la nacionalidad por un tema sanguíneo, pero que nunca han venido a Chile y no hablan español. Por otro lado, creo que no porque no residas en tierras chilenas dejaste de ser chileno, muy por el contrario.
¿Qué otros derechos y beneficios extenderías al exterior? Hoy día viven casi 3 millones de chilenos fuera de Chile. Es harto. Es una población importante, por eso yo encuentro tremendamente valioso el trabajo que hace la Dicoex. Tenemos que hacernos cargo de todos esos chilenos, pero no me gustaría ser irresponsable en este minuto. Una de las cosas que me llama la atención es la cantidad de gente joven que se está formando y que se queda fuera de Chile. Aquí, a veces, se necesita gente en ciertos ámbitos, por qué no traer chilenos en vez de extranjeros. Yo creo que a través de una instancia como la Dicoex se pueden generar muchos vínculos a favor de todos esos chilenos y que a lo mejor añoran volver o quieren dar parte de sus horas para la reconstrucción de nuestro país.
¿Qué mensaje le daría a los chilenos que viven fuera? Les diría que nunca se olviden que son representantes de nuestro país en la comunidad que les toca vivir, y que esa representación es importantísima para la imagen país que damos fuera de Chile. También decirles que disfruten y absorban todo aquello que el país que los recibe les pueda dar, porque eso es una experiencia enriquecedora. Si el día de mañana retornan, esa experiencia va a tener un gran valor y la van a transmitir a los miles de chilenos, que a lo mejor nunca han tenido la posibilidad de vivirla. Lo otro, que nunca dejen de cantar el Himno Nacional, celebrar el 18 de Septiembre y sentirse orgullosos de ser chilenos. Esto deben transmitirlo a sus hijos. Tuvimos la suerte y el privilegio de nacer en un gran país. Aquellos que están afuera y quieren volver, que nunca duden. Si tienen ese “bichito” ahí dentro, algo que les dice “volver”, que lo hagan, siempre habrá una oportunidad en Chile para ellos, acá los necesitamos a todos.
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